Fui a ver a Bob Dylan en San Diego y sobra decir que fue todo un acontecimiento. El repertorio fluctuó entre temas recientes de discos como Modern Times y obviamente Tempest, así como temas clásicos como “Tangle up in blue”, “It ain’t me, babe”, “Visions of Johanna” y, para cerrar, “Blowin’ in the wind”. Por primera vez vi a un Dylan condescendiente con sus fans, con esporádicas sonrisas y extraños y hasta cierto punto enternecedores bailes sobre el escenario, pasando del piano a la armónica y la guitarra eléctrica. El público lo ovacionaba, pedía más pero no era suficiente. La gente aún quiere a Bob Dylan, aún lo estima. Ir a verlo a sus ya 71 años fue un recordatorio de que Dylan continúa reinventándose, sin dejar de ser él mismo. Nunca decepcionante, siempre magistral. Toda una experiencia. ~
Fe de erratas (múltiple)
En nuestro número de diciembre, en la entrevista de Ricardo Cayuela Gally y Álvaro Enrigue a Alejandro Rossi, confundimos a Carlos García Ponce, dueño de la Galería Ponce en que fue presentado…
Guillermo Shiroma, director comercial de sex shop
“Nuestro objetivo no es concientizar, sexualizar ni transformar a la sociedad, es simplemente hacer más divertida la sexualidad” Erotika es la cadena de sex shops más grande de México.…
Sometimes I think about dying: una representación onírica de la soledad y la muerte
El segundo largometraje de Rachel Lambert destaca entre las películas dedicadas a la depresión, ya que logra encontrar un balance entre la historia y la estética de su imagen.
Expedición al archipiélago Deniz
Tan copiosa como la obra de Gerardo Deniz (1934-2014) ha sido la escasez de estudios sobre esta. Caso único, las reflexiones para situar, valorar y comprender su poesía comenzaron antes no…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES



