En qué cabeza cabe: uno se dispone a montar una obra de teatro donde el personaje central es un pintor; no, no un pintor: Mark Rothko; uno se dispone, pues, a hablar de este monstruo del arte…
Con el rostro joven envejecido por blancas barbas neptunianas, socráticas, victorhuguescas y menendezpelayescas, con la siempre joven mirada dulcemente marchita de tanto leer, escribir y…