Padre mío derramado en las aguas,
Que circundan las islas antes de ceder
Ociosas y resignadas hacia la corriente
del Gran Sur. Padre mío,
olas de topacio y cielos de ámbar te acompañan.
Tus cenizas en la orilla de un mar hiperbólico
brotarán para no decir nada, como aquí
en la tierra: Pero volvamos
A la noche de los tiempos, rocemos
bandas tropicales, sargazos fosforescentes.
Y las estrellas sin luz descorrían tu nombre.
Como un ave gigantesca sobre la negrura. ~
El castigo a los futbolistas
Bien dice Chesterton, algo peor que el debilitamiento de los grandes valores morales es el fortalecimiento de los pequeños valores morales. El martes, en “solemne” conferencia de prensa, el…
Historias de Tierra Caliente
Michoacán ha salido avante de todas sus guerras. De esta saldrá también. Por su peso histórico, debe convertirse en el ensayo de un orden social nuevo donde comience a reinar el estado de derecho.
Shakespeare en haikus
En "Los 154 haikus de Shakespeare", Andrés Ehrenhaus no solo traduce los sonetos del inglés: los lleva al límite.
Los costes institucionales de la polarización
Las instituciones han dejado de verse como la condición previa a la acción política, encargadas de proteger la imparcialidad y la neutralidad. Ya no se habla de regenerarlas: son armas en la…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES


