en ésta, la enésima interpretación del mito de Frankenstein, Sean Bean es el malvado científico y Ewan McGregor la creatura rebelde. Michael Bay suma su granito de arena a la corrección política de la era al poner sobre aviso al mundo sobre la perversidad de la clonación. En un futuro no muy lejano, el doctor Merrick (Bean) opera una fábrica humana para deleite de sus millonarios clientes, que no muestran empacho alguno en pedir la creación de una “póliza de seguro” de carne y hueso con tal de sustituir, llegado el momento y la necesidad, algún órgano defectuoso. Todo marcha sobre ruedas hasta que Lincoln (McGregor) decide hacerle caso a las misteriosas pesadillas que lo aquejan. Lo acompaña en la aventura Jordan, una Scarlett Johansson que asume, por primera vez, un papel que tiene mucho de curvas y poco de cabeza, lo cual es una lástima. En general, dos horas de inverosímiles caídas, estallidos y otras divertidas suspensiones de la lógica. Incluye varias agradables sorpresas, como el alivio de saber que la futura utopía será diseñada por Enrique Norten. – L.K.
Un pirata del Caribe
Tres años se cumplen ya este mes del premio Rulfo a Juan Marsé. Con él cené y bebí tequila, el otro día, en un restaurante de Barcelona. Le dije que…
Matrimonio
Heme aquí encaramado en un taburete “estilo Bauhaus” de cromo y rafia cuando sueltas tu cuchillo y te detienes a considerar este pescado y su fístula, este pescado y su deformidad profunda,…
El plato roto
Como el SNI, el SNCA es un sistema del gobierno y ambos deben evaluarse a fondo, pero no debe ser la burocracia quien elija su rumbo.
El mito del fraude
Estimado Enrique: En el número más reciente de Letras Libres aparece una micro “reseña” de nuestro libro Confrontación de agravios. La Postelección del 2006 escrita por Emilio Zebadúa. Nos…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES


