En la letrilla “Las dos edades de un poema”, de Antonio Deltoro, deslizamos una equivocación. En la página 111 del número 60, de diciembre (1a columna, al final), se lee: “…’Tesoros’ es una corta enumeración hábilmente desordenada de nombres, del ‘laúd’ a la ‘pelota’, y de espacios en blanco que, reforzados únicamente por comas, el peón de los signos, resultan en una de las más notables demostraciones de la eficacia de la humanidad, de lo que se puede hacer con unas pocas palabras bien dispuestas…” En realidad, el autor escribió “la eficacia de la humildad”. Pedimos perdón al amigo Deltoro, y a los lectores. (Nuestro error de captura y lectura no deja de recordarnos que la humildad puede y suele volver eficaces a los humanos.) ~
¡Fuera el técnico!
Hace mucho que no se sabe a qué juega la izquierda en la cancha, pero su hinchada le sigue siendo fiel al técnico.
Entre Nueva York y México
Para quienes crecimos presenciando la vista del sur de Manhattan con las torres gemelas recortando el horizonte hay algo de nostálgico en recordar el tiempo anterior al 11 de septiembre. Nada…
La cabeza parlante
Los sombríos viejos de una aldea remota llegaron a consultar a la Cabeza Parlante.
Prosa (algo divagatoria, ¡ni modo!) acerca de dos Primaveras Inmortales
Los ciudadanos de Esmógico City, con la lengua de fuera, jadeando como extraviados en el desierto de concreto (¿ya no en la Selva de Asfalto?), desearíamos que la tan cantada primavera…
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